Revista de Inclusión Educativa y Diversidad (RIED) 2 de 11
Revista de Inclusión Educativa y Diversidad (RIED), 2025, 3(2) https://ried.website/nuevo/index.php/ried/index
Keywords. inclusive education, visual impairment, accessible ICT, multisensory
gamification, Universal Design for Learning, active methodologies
1. Introducción
La educación inclusiva ha evolucionado en las últimas décadas desde un paradigma de
integración parcial hacia una visión integral que reconoce la diversidad como un valor y un derecho
fundamental de todos los estudiantes (UNESCO, 2022). Este enfoque sostiene que la inclusión no
se limita a la presencia física del alumnado en el aula, sino que implica su participación activa, el
desarrollo de su autonomía y la valoración de las diferencias. En este sentido, la inclusión de
estudiantes con discapacidad visual presenta desafíos específicos derivados de la necesidad de
adaptar el entorno físico, pedagógico y tecnológico para garantizar una accesibilidad plena y
efectiva (Neira-Pesantez et al., 2025). Tradicionalmente, la educación para personas con
discapacidad visual ha dependido de recursos especializados, como sistemas braille, lupas
electrónicas o software de reconocimiento de voz, los cuales, aunque imprescindibles, presentan
limitaciones prácticas derivadas de su costo, disponibilidad y de la formación docente insuficiente
(Santana Hernández, 2023). Sin embargo, algunos autores señalan que depender exclusivamente
de recursos compensatorios puede reforzar la segregación pedagógica y limitar el desarrollo de
estrategias de autonomía y participación activa en lugar de promover la autonomía del alumnado
(Fernández-Batanero et al., 2022).
El avance y la democratización de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC)
ha ampliado las posibilidades de inclusión, ofreciendo herramientas accesibles y económicas para
docentes y familias. No obstante, la literatura advierte que muchas de estas intervenciones siguen
centradas en la compensación de la discapacidad, al focalizarse en el acceso a la información
escrita, sin cuestionar las estructuras pedagógicas subyacentes ni fomentar metodologías activas
centradas en el alumno (Serrano et al., 2013). Este enfoque compensatorio puede ser útil en el corto
plazo, pero corre el riesgo de no transformar las dinámicas de aula ni promover una participación
plenamente inclusiva (Choez-Aranea et al., 2025).
En este contexto, el Diseño Universal para el Aprendizaje (DUA) cobra especial relevancia al
proponer la creación de entornos educativos flexibles y diversos que respondan a la variabilidad
del alumnado y eliminen barreras antes de que aparezcan (Choez-Aranea et al., 2025). Para
estudiantes con discapacidad visual, la implementación del DUA implica diseñar experiencias que
aprovechen canales sensoriales alternativos —auditivo, táctil y kinestésico— y que fomenten la
autonomía, la autoexpresión y la participación activa (Herrero, 2015; Salvador & Lara Muñiz,
2024). No obstante, la literatura crítica señala que la aplicación efectiva del DUA depende de
factores contextuales, como la formación docente, la infraestructura escolar y la cultura inclusiva
del centro, por lo que no basta con la disponibilidad de recursos multisensoriales. Paralelamente, la
gamificación se ha consolidado como una estrategia innovadora que utiliza elementos de juego —
desafíos, recompensas y narrativas— para motivar y comprometer a los estudiantes (Padilla et al.,
2025). Cuando se adapta a las necesidades específicas de alumnos con discapacidad visual, la
gamificación multisensorial puede incluir estímulos auditivos, táctiles y sociales, fomentando la
inclusión social y la autoestima (Espinoza et al., 2025). Algunos estudios destacan que, si bien la
gamificación puede incrementar la motivación, su impacto depende de la integración pedagógica y
del acompañamiento docente, no de la técnica lúdica por sí sola (Ródenas & Suárez, 2023).
El uso de metodologías activas como el aprendizaje basado en retos (ABR), el aprendizaje
cooperativo y el aprendizaje basado en proyectos también ha mostrado ser eficaz para favorecer el
protagonismo del estudiante en su propio aprendizaje (Salvador & Lara Muñiz, 2024). Para
alumnos con discapacidad visual, estas metodologías promueven no solo el desarrollo cognitivo,
sino también la interacción social y la construcción de redes de apoyo entre compañeros,
contribuyendo a reducir el aislamiento (Machín Casañas, 2009; Neira-Pesantez et al., 2025). Sin
embargo, se reconoce que la efectividad de estas metodologías depende de la adaptación cuidadosa
a las necesidades sensoriales del alumnado, de la colaboración docente y del contexto escolar, por
lo que no son estrategias universalmente aplicables sin ajustes. Es decir, sin ajustes y formación
docente específica, estas metodologías pueden resultar ineficaces para estudiantes con necesidades
educativas especiales, generando frustración o exclusión implícita (Ródenas & Suárez, 2023).
A pesar de las evidencias disponibles, en muchos centros educativos la implementación de TIC
accesibles y metodologías innovadoras sigue siendo limitada por la falta de recursos, formación